sábado, 18 de abril de 2009

Chacarita VS CAI

La Famosa Banda 





 
COMENTARIO DE CHACARITA 3 - CAI 0


La gran fiesta que vivió la gente de Chacarita, tanto en el sector popular como en la platea,también se reflejó en el campo de juego, luego del triunfo por 3 a 0 sobre la CAI. Es que el equipo que entrena Ricardo Zielinski afirmó su rendimiento colectivo tras respetar, quizá como nunca en la segunda etapa del torneo, un gesto técnico que es simple y, nítidamente, el más importante del juego: el pase.

En síntesis, lo que Chacarita no llegó a producir regularmente en el primer tiempo se debió a la cantidad de balones que dividió en el centro del campo. Cuando corrigió la falta de precisión de varios pasajes de la primera etapa, asomaron los argumentos de un equipo prolijo, contundente y, por momentos, estético que alimentó el espectáculo memorable que brindó la gente de Chacarita.




El sistema
El triunfo frente a la CAI ha dejado dos rendimientos individuales singulares más la confirmación crónica del juego de TauberEcheverría y Alustiza. La referencia es paraCristian Grabinski y Federico Iñiguez que aportaron un equilibrio colectivo que no se resintió ni cuando los volantes adversarios quedaron de frente al fondo de Chacarita (Bustos presionando a Gutiérrez por detrás de Dolci y Rolle contra Suárez Figueroa), debido al retroceso defensivo desprolijo de los mediocampistas locales. Grabinski ha recuperado el tiempo y la distancia para jugar sin sobresaltos su posición y, en especial, para alejarse hacia el centro del campo a tomar al punta rival y ganar la posesión de la pelota sin golpear

Contra la CAI, el segundo central de Chacarita se afirmó también en el juego con el balón. Está sobrio y seguro, partiendo de la protección que le ha brindado Echeverría para relevarlo y sus volantes centrales para achicarle los espacios de maniobra de los atacantes adversarios. Delante de GrabinskiIñiguez jugó su mejor partido en el campeonato. La intención de Zielinski fue palpable: Federico administró el centro del campo con Dolci yCoyette a sus laterales, lo que liberó a Vismara para jugar más adelante, muy cerca de la posición de Aróstegui. El resultado fue convincente porque Chacarita desistió de un mediocampo lineal, fue un equipo corto con la pelota y engordó la calidad de la circulación del balón debido a que juntó en un espacio prudente a IñiguezCoyetteAróstegui yVismara. La conclusión de esto fue significativa:Chacarita solucionó en el complemento,optimizando el recurso inestimable del pase bien dado, los problemas que le surgieron en algunos tramos del primer tiempo por hacer, precisamente, lo contrario.

Los goles tienen detalles ricos. El primero nace de la pegada de Coyette, tras la salida de un tiro de esquina, que Echeverría desvió con su cabeza hacia el segundo palo, el lugar dondeVismara llegó vacío para convertir. El segundo tanto obliga a una reflexión. Un delantero como Aróstegui, con una profunda capacidad para razonar el partido y jugar en el área adversaria como referencia o retroceder veinte metros para liderar el ataque, suele tener tiempo para entorpecer la salida rival. Juan ganó el balón tras su presión sobre De Miranda y asistió con un fenomenal pase vertical a Alustiza, que selló el juego. En tanto, el tercer gol sucedió en el mejor momento del equipo, luego de una jugada colectiva atractiva que puso a un lateral en ataque por derecha, Gutiérrez, y al mejor jugador del partido, Aróstegui, en la conversión, después del centro cruzado y el rebote posterior que encontró a Juan Manuel en la boca del arco para marcar el 3 a 0.

Tanta capacidad expresada por Chacarita, con algunos párrafos del partido que mostraron una dosis estética valorable, genera dos juicios de valor para observar. En principio, vale un dato estadístico: Chacarita ha logrado en los segundos tiempos 30 goles contra 21 conseguidos en las primeras etapas. Esto demuestra el excelente final que tiene este equipo,avalado por una diferencia física a su favor que le ha permitido resolver una gran cantidad de juegos.

Por otro lado queda una consideración tan significativa que quizá sea la más importante. Recuperada la solidez defensiva y equilibrado el centro del campo mediante las coberturas correspondientes, vuelve el sistema de juego a favorecer los rendimientos individuales.

Con una gran personalidad, con oficio, con una columna vertebral inalterable, este equipo con su formidable poder de gol se acerca a su presa. El equilibrio colectivo, las individualidades y la capacidad para convertir marcan la diferencia entre los buenos y los mejores. Por eso Chacarita es el gran líder del campeonato.